miércoles, 16 de febrero de 2011

Transformaciones de la Economia Digital

   Ing.Patricia Andrade
   C.I. 17.198.343

     Para muchos autores e intelectuales de nuestra era es un reto describir con certeza la definición de lo que para ellos representa la palabra tecnología, pero es bien cierto que gran parte de lo que encierra, está conceptualizada como un conjunto de equipos y programas que brindan un beneficio adicional a la tecnología anterior. Quiere decir que a criterio de muchos expertos la tecnología empieza a ser “tecnología” sólo para las personas que nacieron después que se inventó cierta facilidad mecánica, eléctrica, electrónica o de sistemas computacionales (hardware y software.) Para todo país es necesario crear un ambiente donde la política, la situación macroeconómica y la estabilidad como nación converja para alcanzar los objetivos que la Economía como ciencia social busca, esto es el bienestar de toda nuestra población.
     Internet se ha extendido por todo el mundo de forma imparable conectando a las redes de computadoras de todos los continentes. Esta expansión significa que con nuestra computadora podemos viajar a cualquiera de estas computadoras, por ejemplo para consultar: la evolución de los índices de la NYSE (New York Stock Exchange/ Wall Street), precios de cierre del barril de petróleo en Europa, Asia y América, bases de datos que contienen los artículos de revistas científicas, noticias de actualidad, las últimas tendencias de la moda, o bien estudiar arquitectura en el Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia; y un sinfín de cosas más sin que tengamos que salir de nuestro domicilio.
     La facilidad con la que obtenemos esta información ha permitido el avance asombroso de nuevas tecnologías, y ha confrontado incluso a la poderosa Microsoft con el Gobierno Federal de los Estados Unidos (por una acusación de monopolio), esto sin embargo a beneficiado al usuario y consumidor final, ya que día a día es más sencillo e indispensable contar con un ordenador personal en nuestros hogares, para realizar las labores tradicionales como hacer cartas, tareas, estudios científicos, etc., como para trabajos más complejos como diseños gráficos, arquitectónicos, presentaciones de mercadeo utilizando multimedia, e inclusive compra y venta de acciones en países europeos, o en Norteamérica.
     La transformación social de las costumbres y hábitos de los consumidores ha logrado evolucionar las necesidades de las personas, y no es que las mismas hayan desaparecido sino que ante el avance dinámico de la sociedad esta misma impone las nuevas reglas del desenvolvimiento humano.
     Producto de esta transformación la conceptualización de la economía ha cambiado de actores y de escenario. El mercado (lugar donde concurren compradores y vendedores), se transforma en el ciberespacio, las necesidades tradicionales continúan existiendo dentro del ciberespacio, los ofertantes y demandantes se convierten en cibernautas, y el desarrollo del comercio y sus transacciones se realizan de forma digital sin papeles, quedando registros de las aprobaciones, comprador, vendedor, mercadería o servicio, fecha y hora, etc.
Las nuevas tendencias tecnológicas se perfeccionan día a día con la cotidianidad de su utilización, y con el mayor aprovechamiento de altos estándares de productividad de las grandes corporaciones globalizadas, estas realizaron un estudio de utilización promedio de la Internet y concluyeron que 3 de cada 10 personas en el mundo tienen acceso directo e indirecto a la red. Esta cifra da con facilidad un amplio espectro de consumidores y ofertantes, es por ello que estas corporaciones no escatiman esfuerzos científicos ni económicos para desarrollar nueva tecnología con el fin de acaparar una parte más grande de este jugoso mercado.
     Las economías avanzadas han ido evolucionando hacia sociedades de servicios. Estos representan hoy cerca del 80% del empleo y del valor añadido en países como los Estados Unidos y alrededor del 75% en la Unión Europea. Dentro de este sector, los servicios a empresas y los servicios culturales constituyen el mayor segmento de crecimiento y dinamismo. En una parte significativa, este dinamismo se debe al surgimiento de lo que conocemos como economía digital.
     Si bien la economía digital está generando un ecosistema propio, en el que nuevos productos y servicios son desarrollados por y para este nuevo entorno tecnosocial, no teniendo aplicación fuera de él, los productos y servicios tradicionales están sufriendo progresivamente una metamorfosis digital. De manera esquemática, se puede decir que todos los sectores afrontan, en menor o mayor medida, un proceso de transformación para incorporarse a la economía digital, que pasa por la virtualización de determinados procesos, la digitalización de contenidos y servicios, la gestión electrónica de los mismos, la distribución digital multicanal a través de las nuevas redes (tanto fijas como móviles), así como la utilización del comercio electrónico como canal de compraventa, que intrínsecamente aporta ubicuidad a la oferta y tiene como mercado potencial a todo el mundo.
     Cada vez se hace más notorio el cambio de la economía mundial a causa de la revolución enmarcada dentro del proceso de globalización. Esta era, la cual puede ser catalogada como "era de la Inteligencia" se caracteriza por una economía digital sin un flujo de información físico.
     La nueva economía es también una economía de conocimiento de sobre la base del "saber- como" (know-how) de los seres humanos a todos los productos y como se elaboran. En la nueva economía el cerebro aporta más que la fuerza física a la formación del valor agregado económico. Así, por ejemplo, muchas labores agrícolas e industriales se convierten en trabajo de conocimiento.
     Así mismo, está más limitado el uso de cheques, dinero en efectivo, facturas con múltiples copias, documentación de embarque, informes de gestión, reuniones de ejecutivos, comunicaciones por vía telefónica, uso de la radio y televisión y correo directo para publicidad comercial. En la nueva economía toda forma de información es digital, representada por bits almacenados en computadoras, procesándose a la velocidad de la luz a través de las redes.
      El contenido de conocimiento de los productos no inteligentes crece en muchas formas. En la economía digital, el futuro se construye agregando ideas a los productos y transformar las nuevas ideas en productos novedosos. La estructura general de la economía muestra serios signos de transformación. La emergencia de un nuevo sector industrial, a consecuencia de la convergencia de tecnologías en la computación, comunicaciones, formas de entretenimiento y medios de información (contenido).
     La economía digital ha sido en opinión de un gran número de economistas la artífice del último ciclo económico expansivo vivido en los estos últimos años. En ella se encontrarían las bases de los cambios estructurales que han propiciado un crecimiento económico no inflacionista y generador de empleo, al tiempo que han permitido mejoras sustanciales en la productividad del factor trabajo y en la competitividad de las empresas.

     La contundencia con la que se ha producido la revolución digital, la variedad de sus beneficios tanto para los productores como consumidores y la velocidad de los cambios económicos que está acarreando han puesto de manifiesto la escasez de información estadística que se posee para cuantificar este fenómeno aún hoy parcialmente desconocido. De ahí el esfuerzo que se está realizando para poder adecuar las bases de datos a este nuevo fenómeno, que por su propia naturaleza traspasa los estudios de una economía desde una perspectiva cerrada.





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